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domingo, 4 de marzo de 2018

EL PSICOANÁLISIS ES PARA SANOS.



El psicoanálisis está hecho para las neurosis y neuróticos somos todos en cierto sentido.
Por un lado, todos los seres humanos estamos hechos en un molde de un conflicto afectivo, porque su inconsciente está armado sobre la prohibición de un deseo.  En ese sentido somos portadores constitutivos de cierta neurosis, de ciertos sentimientos encontrados.

La neurosis como enfermedad mental, es esta naturaleza conflictiva del ser humano, exagerada, sacada fuera de medida.

Por ejemplo, yo puedo sentir un dolor por un cierto sentimiento, a partir de equis situación que me resulta difícil por cosas del pasado que todavía repercuten en el presente. Es lo normal. Lo patológico empieza cuando ese dolor se vuelve una condena. Cuando en lugar de desaparecer, de disminuir en unos días, se hace tan fuerte que me desborda y me lleva a un estado que compromete mi estabilidad emocional.

Para los problemas normales y comunes que las personas se encuentran en la vida Freud inventó el psicoanálisis, que resulta curativo cuando se le salen de las manos.

Esto no está lejos de la salud como puede verse.
Por eso decimos que el tratamiento psicoanalítico es para sanos.

Esa vaina del ´complejo de Edipo´ de Freud, todavía funciona.

Amamos al padre del sexo opuesto y odiamos al del propio sexo. Estructuralmente sigue funcionando más allá de los imaginarios de género que en este tiempo son cualesquiera y ninguno, dentro del esquema del posmodernismo.

jueves, 5 de enero de 2017

TEORÍA QUEER PREGUNTA:

¿PUEDE EL PSICOANÁLISIS NO SER NORMATIVO?


La cuestión se puede resolver por la ´teoría del significante´ de Lacan.

La persona del psicoanalista puede ser normativa, pero la teoría del significante, que es lo inconsciente, no tiene esa condición, al contrario, no puede de dejar de cambiar de sentido.

Por lo cual no tiene una norma en cuanto al sentido de la realidad. Admite sí, que es necesario que en cada momento haya un sentido central que funcione como una referencia que ordena todos los símbolos del inconsciente. Si no tuviéramos ese sentido central, o mejor dicho ese significante central, no podríamos movernos en el mundo.

Pero este significante ordenador puede cambiar, ser otro cada vez. De hecho no tiene la capacidad de quedarse quieto.
Cuando se queda quieto lo llamamos ´fijación´, es la idea fija, la fijación de sentido.
Pero esto es un síntoma patológico que deforma la personalidad. No es más que una obsesión. La obsesión reprime todo un montón de sentidos y valoriza uno en particular que le da la impresión a la persona de que es único.

Tenemos una ruedita de símbolos inconscientes que se combinan y recombinan permanentemente.
Cada combinación en la ruedita de significantes produce un sentido. Pero como esta combinación no puede dejar de cambiar porque hay un agujero en la rueda por el cual se descarta un significante y se incorpora uno nuevo.
Lo que allí ocurre es como un texto lingüístico. Según en qué lugar de la frase se coloque una palabra cambia el sentido de la frase. Véase un ejemplo lingüístico elemental.

Empecemos por el final, por la frase armada.
LA CASA ES LINDA.

Pero para llegar a armase esta frase primero hay que decirla una palabra por vez.

LA
Esta palabra da un sentido de indicación, de algo que está en camino de saberse; un la ¿qué?
Anuncia la llegada de una segunda palabra que nos dirá a que LA se refiere.

LA CASA
El nuevo sentido es aquello a la que el LA se refiere.
Podemos relajarnos, el LA nos había dejado en ascuas pero ya sabemos a dónde se dirigía.
LA CASA está claro, todo el mundo sabe lo que es una casa.
LA CASA ES
Vuelve el sentido de la incertidumbre, pero en un espacio menor que el anterior sentido de incertidumbre.
Volvemos a recuperar la memoria de la incertidumbre pero en un ángulo que ya no lo abarca todo, sólo a algo que está dentro de la idea de CASA.

LA CASA ES LINDA
Nos podemos ir a dormir sin que ningún enigma nos vaya a molestar el sueño.
Se ha cerrado el sentido, todo ha sido dicho.

El ejemplo termina acá.
Pero voy a agregar como en un chiste un nuevo elemento. Puedo permitirme, como se trata tan solo de palabras, agregar una palabra más.

LA CASA ES LINDA PERO
Sobra decirle lector lo que aquí ha pasado. Todo vuelve a empezar.

Si entendemos la propuesta Queer como una posibilidad múltiple de sentidos para cada palabra, nos encontramos en la mayor de las coincidencias con la teoría del significante.

No sólo es que el psicoanálisis no es normativo sino que no puede serlo.
Creemos que esta es una respuesta posible.



domingo, 6 de noviembre de 2016

GRACIELA MUSACHI.

Psicoanalista. Autora del libro Fantasmas colectivos. Clínica del sujeto.

“Para retornar a Benjamin, en su concepto de masa sin líder, se encuentra un modo de responder. La masa, como él la concibe, es una especie de sonámbulo ligado a objetos (técnicos) que lo sumergen en ensueños colectivos, pero éstos sin embargo, tocan los fantasmas fundamentales de cada uno.

De esos fantasmas colectivos no despertarán sino por un uso revolucionario de esos mismos objetos por algunos más despiertos. Por cierto, no es el modo de despertar que concibe el psicoanálisis, ya que sabe que, uno por uno, si bien no somos sonámbulos, no hay despertar más que para seguir durmiendo.

Es la sentencia con la que provoca Lacan: el ser diciente goza y no quiere saber nada…..hasta que el síntoma o algún mal encuentro lo despierta por un momento y, según cómo interprete su síntoma, podrá llegar a saber algo de eso, o sea, sólo si acude a un psicoanalista, ya que ofertas como la psicología o las terapias cognitivas alimentan esos fantasmas colectivos de dominio en los que el yo se siente por un tiempo como en su casa (recordemos que Freud ha dicho que, porque hay inconsciente, el yo no se siente dueño en su propia casa)”

Como en la formulación que hemos hecho del ´surf existencial´: En la cresta de la ola como lugar de goce, el sujeto vive entre un profundo sueño inconsciente y el despertar al Otro, a una especie de fuera de sí imposible de alcanzar salvo en ese pestañeo.

lunes, 15 de febrero de 2016

- La psicología de Raymond Chandler en el duelo de las víctimas de guerra –

ARTE TERAPIA Y CATARSIS EN LA NEUROSIS DE GUERRA
                                                                       “Como el hombre que quiere aprender a
                                                                       caminar después de sufrir parálisis… el
                                                                       doliente de guerra puede llegar a
                                                                       reconstruir su capacidad de soñar. *
                                                                                                                        *´El largo adiós´. Raymond Chandler.


Descripciones del  detective Marlowe mientras prepara el café después de una noche grave:

“¿Por qué me detengo en cada uno de estos detalles? Porque la atmósfera cargada hace que cada una de estas cosas parezca un rito, una representación, un movimiento preciso y muy importante de la realidad. Es uno de esos momentos hipersensibles en que todos los movimientos automáticos, por más habituales, por más antiguos que sean, se convierten en movimientos independientes de la voluntad. Es como el hombre que quiere aprender a caminar después de sufrir parálisis. Tiene que empezar todo de nuevo.

- Para usted café puro, Terry.
En la mía puse dos terrones de azúcar y un poco de leche.

En estos momentos ya estoy saliendo de mi embotamiento matutino. No sé cómo hice para abrir la nevera y sacar el recipiente de leche.”

El enfermo de una neurosis traumática grave, el que ha sido despojado de todo lo importante, tiene dos caminos mortales y uno de vida:
Quitarse la vida o ensimismarse en el sentimiento que el mundo conocido ha desaparecido,  que nada se sostiene y lo que queda no tiene sentido.
En este caso de melancolía, a ratos los hechos vividos vuelven a la memoria deshilachados, por trozos de los que tratará de escapar.
Tercera opción, de vida, cuando su capacidad le alcanza para entender que toda realidad es un vacío cubierto por imaginación, podrá ver que esta fantasía que viste la realidad es la verdadera realidad. Puede encontrarse con la dificultad de  no saber cómo ser el sastre o la modista de esta vestimenta para armar una nueva.

Como el detective de Chandler, cualquier detalle cobra relevancia como si en él se concentrara la vida entera. Cada gesto antiguo aparece rodeado de la historia de su vida, de su modo de sentir.

En un momento dado el llanto le dará entrada a otra vida completando  el duelo atroz por lo perdido, no porque haya aceptado lo inaceptable sino porque habrá aprendido a reconstruir sus sueños.
Por su dinámica de reconstruir la fantasía, los trabajos del arte son adecuados para ayudar en este camino, acompañados por ejercicios de catarsis que le ayudan a volver a llorar.

domingo, 6 de septiembre de 2015

¿EXISTE EL TRASTORNO BIPOLAR?



Se conmemora en estas fechas el día mundial del trastorno bipolar. Para decirlo de una vez, a mi entender, desde el punto de vista de las causas que lo producen dicho trastorno no existe.

Como suele ocurrir con la perspectiva fenomenológica – estudio de lo que se ve a simple vista - se ha generado un diagnóstico mediante el ‘corta y pega’ de varios síntomas  emocionales.

A mi entender su base psicológica y sostén diagnóstico válido es la propia depresión, de la que sí podemos saber cuáles son las causas, a saber, una repetida frustración de deseos y proyectos vitales.
Después de una sucesión de fracasos la persona empieza a sentirse incapaz para lograr sus objetivos. Así empieza la depresión, como una visión negativa de las cosas, que envuelve su vida emocional.

La negación, un mecanismo de defensa.

El diagnóstico de trastorno bipolar empieza cuando la persona genera un  mecanismo de defensa contra el sentimiento de impotencia, que consiste en negarlo. La forma en que se manifiesta esta negación es la producción de un estado contrario a la depresión, que es la euforia.

Mientras la euforia dura desaparece el sentimiento de incapacidad y la visión negativa de las cosas. Sin embargo, como la euforia no está basada en hechos reales sino en una reacción contra la depresión, se agota tarde o temprano, cayendo de nuevo en la depresión... En una depresión más intensa, ya que se ha sumado una nueva experiencia de frustración.
Con cada repetición, ambos síntomas se hacen más intensos, agravándose el cuadro.

Lo que se viene llamando trastorno bipolar consiste en la repetición de la depresión y su negación eufórica. Dos síntomas emocionales ligados por la negación.

La generación del diagnóstico de trastorno bipolar se hace posible por una forma particular de recortar estos síntomas.
El ‘corta y pega’ que produce el diagnóstico consiste en tomar como independientes la depresión y la euforia.
Lo que son dos síntomas – depresión / euforia - relacionados entre sí por la negación y el agotamiento de la negación, son entendidos como una entidad en sí misma.

Ahora bien, para que sea una entidad propia tiene que tener una causa que la produzca como tal.

¿Cómo se justifica la causa de esta entidad? ¿En dónde se sitúa lo que la produce?

La respuesta biológica dice que:
- En una causa exterior a los mecanismos psicológicos; en este caso esta falla  productora del trastorno psicológico está en el cerebro biológico. Con esto ya no es necesario pensar los mecanismos psicológicos que la producen. Si hay una causa externa a los mecanismos psicológicos, estos dejan de existir.

La respuesta psicoanalítica dice que:
El carácter psíquico del trastorno bipolar se comprueba mediante la psicoterapia analítica del paciente.

¿Cómo se comprueba el carácter biológico cerebral del trastorno? – Mediante el tratamiento psicofarmacológico.

Podrá el lector preguntar en este punto si en esto no hay una contradicción. Le podemos contestar que sólo en apariencia.

En principio la confusión está garantizada en tanto en ambos tratamientos se suelen utilizar psicofármacos y psicoterapias de distintos tipos, y ambos suelen mejorar al paciente.

¿De qué estamos hablando entonces? ¿Cuál es la conclusión de nuestro planteamiento sobre el trastorno bipolar?

- Qué más allá de que se combine o no con psicofármacos (yo personalmente los utilizo en muchos casos) en el psicoanálisis del trastorno, el paciente tiende a la curación absoluta y se descubren y resuelven en el proceso del tratamiento los mecanismos psicológicos que lo producen; mientras en el tratamiento de base psicofarmacológica el tratamiento tiende a la cronificación, como las estadísticas  de este tipo de enfoque lo confirman.

domingo, 17 de noviembre de 2013

¿QUÉ ES LO QUE HACE TAN FUERTE LA INFLUENCIA DEL MITO?

CONCEPTO DE METAFÍSICA DESDE EL PSICOANÁLISIS.



La “metafísica” es despreciada por muchos cuyo fundamento de pensamiento es materialista, como un campo del pensamiento que no está en la realidad material. Desde Freud, y explicitado por Lacan, el sujeto (psiquismo) es una entidad simbólica, con cuya base se incluye en la realidad material.
En esto nos puede ayudar la forma en que Freud resuelve la cuestión, diciendo que “hay dos niveles de realidad, la realidad material y la realidad psíquica”.
Una cosa se ha criticado a la concepción marxista de la sociedad, alrededor de la mitad del S. XX, diciendo que al marxismo le falta una teoría del sujeto. A partir de esta crítica se ha planteado la teorización de la relación marxismo y psicoanálisis. ¿Por qué se ha planteado esa falta en la concepción marxista de la sociedad? – Porque el psicoanálisis propone un sujeto psíquico material, alejado de las nociones espiritualistas.

Esto ha traído y llevado mucha agua de argumentos y prácticas sociales y psicológicas, de la cual el camino que va del psicoanálisis a la psicología social es un ejemplo destacable entre otros.

En cuanto a esta concepción, el jugo de su argumento en el día de hoy sigue siendo el tema de la Spaltung freudiana, la división del sujeto, que plantea la forma en que se articula a lo social, entrando justamente por la vía del mito.

Si el sujeto es el ser de la filosofía, una entidad entera y redonda, lo social y el sujeto humano quedan separados, o mejor dicho el sujeto queda sometido a un lugar pasivo a las determinaciones económicas entre otras de la “realidad material”, sin intervenir en la misma por su propia naturaleza.

El mito tiene un gran poder de influencia en el sentido de la realidad humana porque el sujeto, en su división estructural, depende para su existencia de los lugares simbólicos a los que necesita engancharse para ser. Y los relatos míticos son materiales simbólicos construidos para esta función.

Volviendo a la noción de metafísica que fue despreciada como “idealismo” por Marx, al llegar la propuesta de un sujeto psíquico material, las consideraciones siempre simbólicas sobre él, si quieren llamárselas metafísicas ya no serían en el sentido del idealismo como un pensar alejado de la realidad.

Decía Estanislao Zuleta en su conferencia sobre marxismo y psicoanálisis: “El hombre no entra en un sistema de producción en calidad de economista: comienza por vivirlo como un conjunto de mandatos y prohibiciones, de funciones y valores, en sus necesidades, en su cuerpo, en su familia, y ese sistema imprime su sello a cualquier aventura personal”. *


domingo, 1 de septiembre de 2013

LA POLÍTICA Y LA CUESTIÓN DE LA SUBJETIVIDAD.

Reflexiones sobre la conferencia de Jorge Alemán. Psicoanálisis y política.



El autor, en una conferencia dirigida a estudiantes de psicología de Buenos Aires, - en que recuerda el descubrimiento freudiano ratificado por Lacan de la escisión radical del sujeto psíquico - busca el lugar de este sujeto del inconsciente en la política, planteando modernas formulaciones.

Para eso hace un breve raconto histórico desde los años 70, en que siguiendo las líneas planteadas por pensadores como Frantz Fanon, Pichón Rivière y  Deleuze y Guatarí en El Antiedipo, se trató de hacer depender la formación misma del sujeto de las condiciones socio económicas, planeándose el psiquismo como una superestructura en un sentido marxista, dependiente por lo tanto de una infraestructura social. Se planteaba que la infraestructura social era la que tenía la característica de realidad material, mientras la superestructura era un efecto de aquella.
Desde Lacan hoy sabemos que el sujeto, en tanto estructurado como un lenguaje, es  igualmente material, produciéndose consecuentemente la nueva problemática de su relación con la determinación económica  social. A ello se aboca Alemán.

“Probablemente el Anti Edipo fuera la consecuencia final de un largo recorrido, cuya vocación fue inscribir el psicoanálisis en el orden de las prácticas sociales; presentaba una determinación de la emergencia de la subjetividad atribuida a las infraestructuras económicas u otros dispositivos de poder, más que a la propia constitución del sujeto.”

“Un legado se vuelve más importante cuanto con más fuerza te interpela y más elementos presenta para descifrar. Hoy, en relación con este legado, la pregunta es: ¿qué le puede decir el psicoanálisis a la política?”

“Se trata de la política en tanto abre un interrogante: ¿de qué es capaz un colectivo humano y de qué es capaz cada uno de nosotros en relación con un colectivo humano?”

“Ahora, me parece, vuelve a tomar fuerza la cuestión de la subjetividad. Ya no se  puede, como en aquellos años, ahogar la especificidad del sujeto, su diferencia radical, su constitución singular, su propia historia incomparable. No se puede subsumir esto en un proyecto homogéneo.”

“El desafío más apasionante, más difícil, que no encuentra fórmulas fáciles, que exige una invención, ya que no hay nada previamente definido ni articulado, es mantener la especificidad del sujeto; preservar lo que las enseñanzas de Freud y de Lacan han postulado con respecto al sujeto y vincular esto con los proyectos emancipatorios.
De tal manera que los proyectos emancipatorios no se puedan volver una coartada para borrar la singularidad del sujeto, pero también de tal manera que esa singularidad del sujeto no conduzca a una nueva forma de individualismo más lúcida o a una nueva forma de sabiduría cínica para estar en este mundo, “que ya sabemos que nunca va a tener arreglo”.

lunes, 19 de agosto de 2013

Jorge Alemán, en su ponencia EL PSICOANALISIS ANTE EL DEBATE POSMODERNO - IZQUIERDA LACANIANA Y ANTIFILOSOFÍA.


“El neoliberalismo no es solo una ideología a favor de los mercados y el capital financiero, no se reduce a una mera política económica. Tal como lo anticipó Foucault en Nacimiento de la biopolítica, el neoliberalismo es un conjunto de prácticas teóricas, políticas, estatales, institucionales, que apuntan a una nueva invención del sujeto. El sujeto neoliberal está organizado por distintos dispositivos para concebirse a sí mismo como emprendedor, como un empresario de sí, entregado a la maximización de su rendimiento.”

El modelo capitalista tiene como una ética el lucro y en su etapa neo liberal lidera hacia ese objetivo la manipulación del sujeto del inconsciente hacia su propia invención, de todo lo que en el sujeto es útil para el modelo. Aquí el psicoanálisis tiene algo que decir.

sábado, 15 de octubre de 2011

¿QUÉ CUESTIONA EL PSICOANÁLISIS HOY?



Cuestiona la idea del Yo como centro de la personalidad, que plantea una visión egoísta del hombre como objeto del sistema económico y social.

El psicoanálisis entiende que el inconsciente determina la personalidad dando lugar a una concepción del hombre como entidad de amor-deseo, siendo su mayor bien la relación con el otro.

Que el centro de la personalidad sufra este desplazamiento no hace que el Yo deje de existir, pero queda situado como el reflejo personal dentro de un flujo de relaciones, quedando atrás la híper valoración de sí mismo.

Cuestiona el excesivo peso de la valoración del Yo, vigente en el presente.

sábado, 5 de febrero de 2011

LO SUB LIMINAL POR EL CONTEXTO


Citando a Slavoj Zizek (02/10/2008):

“Cuando el héroe de la película de John Carpenter, Están vivos, una de las obras maestras olvidadas de la izquierda de Hollywood, se coloca un par de extrañas gafas que ha encontrado en una iglesia abandonada, se da cuenta de que un cartel publicitario lleno de color que nos invitaba a descansar en una playa de Hawai no muestra ahora más que unas letras grises sobre fondo blanco que forman la frase "Casaos y reproducíos"; y un anuncio de un nuevo televisor en color dice "¡No penséis, consumid!".
La noción de sub liminal en sus comienzos proviene de un truco cinematográfico. Se hizo el experimento de colocar en una película que está formada por 16 fotos por segundo, una foto de un paisaje de playa con un clima muy caliente. Esto no era percibible por la conciencia pero al salir todos tenían sed. Ese fenómeno dio lugar con el tiempo a la prohibición legal de utilizar esa técnica en publicidad.
Si queremos pensar esta fantasía de la película de Carpenter en el mecanismo sub liminal vemos que no es posible que el mensaje oculto responda a un mecanismo tan simple.
Sin embargo si pensamos que vivimos inmersos en un mundo de símbolos de los que nuestra naturaleza forma parte, podemos pensar que las gafas descifradoras de los mensajes ocultos descubre los mecanismos de contexto; vale decir aquellos otros mensajes que relacionados entre sí en un conjunto, le dan su verdadero significado a cada frase que leemos o escuchamos.
Este funcionamiento de los contextos, que está a la orden del día en la actual técnica publicitaria – de manera consciente por parte de algunos ejecutivos geniales de esa industria, y de modo inconsciente por la mayoría – es un descubrimiento de la teoría del inconsciente del psicoanálisis, al que la cultura utiliza sin parar, al mismo tiempo que lo considera invalido, en un ejemplo de lo que en la clínica psicoanalítica se llama negación.
Puede criticarse la utilización publicitaria de los contextos, no porque no sea natural al ser humano ese inevitable trabajo, sino porque la publicidad lo usa con intención de engañar.

domingo, 23 de enero de 2011

ENTRE LA POLISEMIA Y EL PENSAMIENTO ÚNICO. CIENCIA, IDEOLOGÍA Y PODER.


¿Cuál es la cuestión de fondo entre la polisemia y el pensamiento único?
¿Cuál es el mensaje que nos dan el poeta colombiano León de Greiff y el portugués Fernando Pessoa, cuando usan múltiples seudónimos a lo largo de su obra, en que cada uno corresponde a un personaje diferente y todos parecen integrarse en la personalidad del poeta?
¿Por qué las verdades relativas y las absolutas son colocadas por algunas instituciones creadoras de ideologías, como una oposición esencial en la vida de los humanitos?
¿Qué cuestión material hay en juego en todo esto?
Desde el punto de vista del psicoanálisis, especialmente expresado en la teoría del significante de Jacques Lacan, el sentido de la realidad está determinado por la forma en que se combina una ruedita de significantes, que se halla en cambio permanente.
Desde esta concepción podríamos responder que la idea absoluta al considerar un sentido único de la realidad tiene como objetivo el ejercicio de un poder.
¿También lo tiene la concepción psicoanalítica del significante? Indudablemente en ella también se ponen en juego mecanismos de poder, aunque la diferencia en este caso es que se basa en una argumentación científica, mientras en el anterior la argumentación es ideológica o de fe.

sábado, 23 de octubre de 2010

RELATIVISTAS, ABSOLUTISTAS


Creo que está montado un guirigay entre los pensamientos absolutos y los relativos, donde los absolutistas acusan a los relativistas de que les da lo mismo cualquier cosa, y los relativistas acusan a los absolutistas de lo mismo pero al revés, vale decir de ser de verdades fijas.
La pregunta es:
¿Cuáles son las ideologías en juego en las dos posiciones?
La realidad en un grupo humano es una convención inconsciente. De eso no nos podemos escapar, por más relativistas que queramos ser hemos de someternos al carácter absoluto de este pacto social.
De otro lado, el pacto está sometido inevitablemente a un procesamiento de transformación, que tampoco es evitable.
¿Producir confusión? ¿Producir fijeza?
¿Qué tiene que aportar el punto de vista psicoanalítico?

domingo, 7 de febrero de 2010

CLASES DE LACAN. LOVAINA 1972

La transferencia es el amor, pura y simplemente. Y ¿por qué amamos a un ser así? Voy a dejar la pregunta en el aire por el momento. Les he dado una fórmula y he hablado de la transferencia en términos plagados de trampas… como siempre. ¿Por qué habría de decir otra cosa cuando se trata de eso precisamente? De lo que hay en el inconsciente. Que el lenguaje no sirve, nunca ha servido para formular cosas que tienen dos, cinco, veinticinco sentidos, que el sujeto supuestamente debe conocer.


Lo real para el ser parlante es lo que se pierde en alguna parte. Pero ¿dónde? Ahí es que Freud hizo hincapié… se pierde en la relación sexual. Es increíble que nadie se planteara eso antes de Freud, ya que se trata de la vida misma de los seres parlantes. Que nos perdemos en las relaciones sexuales es algo evidente, incontestable, ha sido así desde siempre. Y al fin y al cabo hasta cierto punto sigue siendo así. Si Freud centró las cosas en la sexualidad es porque en la sexualidad el ser parlante balbucea. Porque se da cuenta de que hay una cosa que se repite en su vida, que siempre es la misma, y esa es su verdadera esencia. ¿Qué es esa cosa que se repite? Una cierta manera de gozar.
Durante un tiempo se creyó que los psicoanalistas sabían cierta cosa. Pero esa creencia ya no está muy extendida. El colmo de los colmos es que ni siquiera ellos creen en sí mismos. Pero están equivocados. Porque precisamente saben mucho. Sólo que igual que con el inconsciente, y esa es su verdadera definición, no saben que lo saben.
La muerte está dentro del domino de la fe. Hacen bien en creer que van a morir, por supuesto. Eso les da fuerzas. Si no lo creyeran así, ¿podrían soportar la vida que llevan? Si no estuvieran sólidamente apoyados en la certeza de que hay un fin ¿acaso podrían soportar esta historia?
- Psicoanálisis y psicoterapia, ambas actúan mediante palabras, y sin embargo se oponen. ¿En qué se oponen?
- En tanto el inconsciente está implicado. Hay dos vertientes en que la estructura que es el lenguaje está presente, en la vertiente del sentido que acredita el análisis, la primer vertiente, despejando el sentido en los borbotones del barco sexual. Es sorprendente que ese sentido se reduzca al no sentido, al no sentido de la relación sexual, desde siempre patente en los dichos de amor. Patente al punto de ser estridente, lo que da una alta idea del pensamiento humano. Y todavía hay sentido, sentido que es tomado por buen sentido, como sentido común. El sentido cómico. En el más alto sentido de la comedia, excepto que en la comedia está en juego el no juego del sexo. Donde nuestra dignidad toma su conexión y su continuidad. El buen sentido representa la sugestión, la comedia la risa. Decir que eso basta para ser poco compatibles. Ahí la psicoterapia, cualquiera que sea, se cae. No es que no haga algún bien, sino que lleva a lo peor.

domingo, 28 de junio de 2009

TRATAMIENTO PSICOANALÍTICO DEL ADICTO.

La función del yo en el aparato psíquico es llevar el registro de la realidad. Todas las sustancias psico activas producen una variación en este registro. Todas las drogas descentran el yo, haciendo que el sujeto vea la realidad de una forma diferente a la habitual.


Cuando el yo tiene una fijación sobre una manera de ver el registro de la realidad, el pensamiento se vuelve dogmático. Un pensamiento dogmático es aquel que tiene una sola visión de la realidad, una visión cerrada, en la que no cabe la posibilidad de imaginar ninguna variación posible de la misma.


Pero lo esencial del yo dogmático no consiste sólo en el hecho de ver las cosas de una única manera; sino en una lógica que no tiene en cuenta la posibilidad de la variación, la posibilidad de llegar a verla de otra. No es el caso de alguien que considera que pudiera ver desde otro ángulo pero se da cuenta que no tiene la capacidad de hacerlo; como el caso de un investigador que tiene una concepción del fenómeno y se da cuenta de que esta concepción es limitada, y a partir de esa toma de conciencia, puede investigar otras formas de entenderlo. El yo dogmático no concibe posible otra forma diferente. La visión dogmática es una visión cerrada.
A partir de esta noción, nos dirigimos a plantear que la personalidad dogmática, con el pensamiento cerrado a una concepción distinta, está predispuesta a la drogodependencia.


En la base del aparato psíquico, en su fundamento inconsciente, tiene lugar una condición lúdica, que se traslada directamente a la forma de producción del sentido. Se trata de un mecanismo combinatorio, que hace que según cuál sea la combinación de elementos inconscientes, se producirán diferentes sentidos de la realidad.


Esta combinación ha sido teorizada por Lacan a partir de sus estudios del lenguaje aplicados a la teoría del inconsciente, en la “teoría del significante”. Dos de los trabajos claves en los que elabora esta teoría es en “Función y campo de la palabra”, que se conoce también con el nombre de “El discurso de Roma”; y en “La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud”.


En síntesis, por decirlo con rápidas imágenes, significa que el inconsciente está formado como una ruedita de símbolos que se van sustituyendo unos por otros y, según la combinación de elementos que se produce en cada momento, se arma un sentido del mundo. Este sentido por lo tanto, tiende a cambiar naturalmente, según esta dinámica que organiza el inconsciente.


Al yo, por eso, le corresponde la función de regulador de la producción del sentido, para que sea adecuada a las condiciones de la realidad y a los impulsos de la personalidad. Si no ejerciera el principio regulador, la producción del sentido tendería al caos, o por el extremo contrario a la inmovilidad.


Cuando se produce un funcionamiento cerrado del yo, hay un gran sufrimiento en el sujeto, porque siente constreñida la tendencia esencial del psiquismo, de recrear la realidad.


No se puede vivir sin cierta represión de esta tendencia, porque la personalidad tendería al caos. No hay más remedio que educar los impulsos lúdicos primarios. En el caso contrario, cuando la represión se ejerce de una forma excesiva respecto a la que exige la adaptación a la realidad, se produce un gran sufrimiento.


En este punto, entendemos que las sustancias psico activas, liberan al sujeto de ese sufrimiento, debido a que tienen la capacidad de producir un descentramiento del yo; confrontando el yo dogmático, con la vivencia de cambio de sentido.


Por ello es que el yo dogmático es la condición psicológica esencial para que el sujeto pueda tender a la adicción.


Si una persona no tiene este problema, sino que se halla en un adecuado funcionamiento yoico, que reprime el impulso que es necesario reprimir, pero deja libre al que no es necesario; ante la vivencia de descentramiento, no sufre ninguna tensión, y por lo tanto, si experimenta con alguna droga, en ello no va a hallar un estímulo particularmente atractivo.


Mientras que aquel que descubre en esa experiencia, que el mundo depende en gran medida de la lectura con que lo enfoca, tiene una puerta de entrada facilitada a la adicción. Como no ha aprendido a llevar a cabo por sus propios medios, la consideración de otros puntos de vista, halla en la droga una herramienta para lograrlo


El psicoanálisis produce, en esta persona dogmática, una apertura del yo hacia el descubrimiento de de la posibilidad de otras lecturas del sentido de la realidad y de su propia persona. Por ello libera a sujeto de esa contrición de la base de la función inconsciente, por el camino del aprendizaje del conocimiento de su propio yo, de su propio sujeto, para decirlo con propiedad.


En la clínica de los adictos sometidos a psicoanálisis, hemos aprendido que, como en muchas otras patologías estructuradas en el síntoma, puede ser útil o necesaria la reeducación, como se hace en los tratamientos de tipo comunitario; para ayudar al paciente a manejar los síntomas que se llevan por delante los intentos de modificación psíquica. En todo caso, mientras el sujeto aprende a contener sus síntomas, el tratamiento psicoanalítico le facilita un instrumento de crecimiento de su yo, sometido a tensiones extremas de tipo dogmático.


Puede aprender por tanto que, como sujeto provisto de pensamiento, puede manejar sus concepciones de la realidad del modo más respetuoso con su naturaleza psíquica, y con las necesidades de la realidad.


Recordamos a un señor de algo nivel intelectual y de gran maduración psíquica, que había consumido cannabis por primera vez en su vida, e iba diciendo con gran asombro a quien se cruzaba con él: la realidad no existe, la realidad no existe.


El efecto del cannabis le había tomado por sorpresa, produciéndole un efecto de brusco descentramiento del yo, haciéndolo entrar en un “viaje”, al que describía de esa manera.
No era una persona dogmática sin embargo, por su sensibilidad, no dejaba de notar el efecto descentrador de la sustancia.


Es este un anti ejemplo, del que tomamos esa frase para explicar la tendencia a la adicción.


Cuando una persona ha estado atornillada a una forma de ver la realidad, el efecto de la droga, al hacérsela percibir de otra forma, le hace ver que “la realidad no existe”, sintiendo el placer de quien se alivia de una forma rígida de sentir.


Este efecto, al que está incapacitado para llegar por sus propios medios, le facilita entrar en un uso dependiente de la droga.


Como el tratamiento psicoanalítico tiene, al igual que la droga, el efecto de descentrar la rigidez del yo, y hacerle percibir por lo tanto que “la realidad no existe”; el uso de la droga se tornará innecesario.
Así, cuando reeduque el hábito del consumo, no tendrá necesidad de volver a la adicción.


Es por eso que cuando el paciente dependiente se trata con psicoanálisis, suelen desaparecer las tendencias a las recaídas; típicas de la experiencia de los tratamientos reeducativos. Como lo dicen clásicamente en la terapia de reeducación de las asociaciones de Alcohólicos Anónimos, “una vez alcohólico, siempre alcohólico”. Esto no es así cuando la persona se trata mediante el psicoanálisis, que cambia la condición psíquica que le hace necesaria la bebida.


Esto da una respuesta al interrogante, planteado muchas veces, en relación con la adicción: ¿Cuál es el aspecto psicológico que hace que la droga resulte tan atractiva?


Si sumamos a esto, la situación de una cultura basada excesivamente en el yo, como es la nuestra y especialmente lo era en el tiempo del comienzo de las drogas; la combinación explosiva está servida.

jueves, 21 de mayo de 2009

LOS HORRORES DE LA IGLESIA IRLANDESA


Es el título del artículo de Eduardo Suárez, corresponsal del diario El Mundo, 21.5.2009. Pág. 30. Subtitulado: Un informe oficial afirma que centenares de niños sufrieron abusos durante décadas en las instituciones de asistencia social regidas por órdenes católicas.
Referido a un informe oficial que acusa a jerarcas de la Iglesia Católica de Irlanda a ocultar durante décadas abusos físicos y emocionales a menores llevados a cabo en sus escuelas y reformatorios.
Como en otros apartados en que reflexionamos sobre casos sorprendentes de doble moral, este oscuro caso nos asombra y genera interrogantes. Como psicoanalistas, la pregunta que más se nos plantea es la de ¿Qué hay en la psiquis humana para que sean posibles estos casos de elevada contradicción entre la apariencia y la realidad?
La soberbia, que encuentra fácil escondrijo en las posiciones morales más puras, se manifiesta a veces en la perversión.
Una persona que se toma las cosas de su vida y su pasión, dentro de la conciencia normal de que somos humanos, aún más que humanos, humanitos, vale decir limitados y proclives al error, está centrada en la realidad y por ello hasta un cierto punto protegida contra estos extremos.
Siempre terminamos en la misma idea, que sostenemos dentro de la concepción psicoanalítica del sujeto, de que somos seres del símbolo, animales que hablamos, seres hablantes, que tenemos nuestro hogar por derecho natural en la casa del lenguaje. La “dicho mansión” o mansión del dicho, el “hablente” o hablante ser, de Jaques Lacan. Y ello nos condiciona a un conflicto esencial:
- Por una parte, nuestra conciencia es efecto absoluto de la palabra inconsciente que, como una ficha de ordenador, nos lleva a sentir como una verdad absoluta todo sentido – cualquier sentido - que nos impone.
- Por la otra, y proveniente de esta misma sujeción al símbolo; cuando este cambia en el fichaje del programa inconsciente, nos vemos abocados a sentir otra cosa con igual sentimiento de total validez.
Esta locura está en nuestra naturaleza. Conviene aclarar que esto no significa una justificación, porque estamos describiendo una mecánica y no una ética. La ética empezaría por otro tipo de pregunta, como por ejemplo la posibilidad de optar ante las tendencias de la psiquis, en cuya dirección no nos proponemos ahondar. No es nuestro campo de trabajo.
La hipótesis de la soberbia nos parece clave. Es sabido que el humanito tiene esta tendencia enraizada de un modo esencial. Nos remitimos a Freud en su trabajo ejemplar Introducción al narcisismo, en que desarrolla la propia imagen como el fundamento esencial de la identidad, que nos permite construirnos como sujetos.
Lo plantea como un pegamento, no como justificación.
El drama que enfrentamos como humanitos, es qué verdad de nuestro sentir podemos creer, cuando esta puede cambiar hacia otra, que sentiremos con igual realidad.
El personaje que con demasiada vanidad defiende una verdad y pasa a la contraria, o más aún cree esquizofrénicamente dos verdades opuestas, nos habla de esta complejidad del ser del símbolo.
Luis Schnitman
Madrid. 21.5.2009

sábado, 2 de mayo de 2009

¿La representación cura la angustia?

Sobrevaloración de la técnica mágica o de la sugestión en la psicoterapia
Suele afirmarse que la representación cura la angustia.
Que la aparición de un sentido que interprete una situación angustiosa, hace desaparecer la angustia, es un hecho que se observa. Nos preguntamos al respecto, el por qué y los límites de acción terapéutica de este mecanismo.
La representación cura la angustia porque rearma el deseo que ha caído y por efecto de esta caída ha surgido la angustia.
La angustia es un temor al despiste, a la desorganización del yo, del sentimiento de identidad. Se la ha llamado por eso, angustia de muerte.
La representación de la situación que nos rescata de la angustia, actúa como un estímulo imaginario ya que lo imaginario tiene la capacidad de dar soporte, de enganchar el mecanismo del deseo. El deseo es inconsciente, está engranando, dando su forma a la personalidad. Es el pegamento de la personalidad, y el poder de la representación está limitado por los condicionantes de la historia del sujeto que van armando cada personalidad.
El hombre es un sujeto de su historia, que va dejando marcas en su modo de sentir e interesarse en la realidad. Por ello el deseo ha de ser trabajado en su propia dinámica que está en las raíces del mecanismo.
Sostener que el efecto imaginario de la representación es suficiente para elaborar la historia es una afirmación temeraria.
Efectivamente, el efecto terapéutico de la representación sobre la estructura de la personalidad no suele tener una eficacia estructurante, salvo como excepción.


Luis Schnitman
Madrid. 2.5.2009

domingo, 25 de enero de 2009

LA DEPRESION ES UN SÍNTOMA NO UNA ENFERMEDAD

Es un síntoma, no una enfermedad.
Esta es al menos nuestra experiencia. Vemos que personas que han cursado depresiones crónicas provenientes en la mayoría de los casos de muchos años atrás, se resuelven con el tratamiento de psicoanálisis.
Muchas veces las depresiones están tan enquistadas en la personalidad, o por el contrario, son tan agudas y de tal intensidad, que el tratamiento de la neurosis emocional que la produce no está al alcance del tratamiento causal.
En estos casos, el tratamiento psiquiátrico ayuda al paciente a manejar y mejorar su estado de ánimo, hasta que en un momento dado se halle en condiciones de conversar sobre lo que le pasa, y ahí inicia su psicoanálisis, en la mayoría de los casos con buenos resultados, por lo general curativos.
Las actuales preocupaciones de las autoridades sanitarias sobre la salud mental, de todo punto de vista necesarias, están planteándose planes para el tratamiento y la prevención de la depresión.
La plantean como una enfermedad física o como una enfermedad mental en sí misma. A nuestro entender, se trata de un síntoma o conjunto de síntomas.
La cuestión es que si confundimos una manifestación o síntoma de una enfermedad, con la enfermedad en sí misma, es como estuviéramos confundiendo la fiebre que produce una infección, con la infección misma.
La fiebre es una situación anormal del organismo, pero está producida por otra anormalidad que es la infección que se ha producido en el organismo. La enfermedad es la infección microbiana, y la fiebre el aumento de temperatura que produce. Si no lo tenemos claro, terminaremos atosigando al paciente con analgésicos, que lo mejoraran por un momento, pero al siguiente se pondrá peor que antes.