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domingo, 3 de marzo de 2013

¿PARA QUÉ SIRVE EL PENSAMIENTO MODERNO?


Considerando el pensamiento moderno como polisémico y su consecuencia ideológica, anti dogmática; en el seno de la pugna entre clásicos y modernos se discute si las formas de pensar de siempre son las que hay que defender a toda costa o por el contrario hay que revisarlas a la luz de que toda idea es un producto del pensamiento y puede ser reconstruida; nos podemos plantear la pregunta del título: ¿Para qué sirve el pensamiento moderno?

Desde el punto de vista de pensar las cuestiones del mundo, el pensamiento clásico defiende lo único y eterno y el moderno la crítica de lo establecido. Pero nosotros estamos pensando en el lado psicoanalítico de la cuestión.

En esta dimensión, todo el sistema psíquico inconsciente es moderno, ya que se reforma permanentemente a sí mismo. Nadie tiene capacidad de ser igual al día siguiente a como lo fue el día anterior, salvo a costo de frenar o reprimir su natural tendencia.
Es en este aspecto que el pensamiento polisémico – que puede hallar potenciales sentidos diferentes en cada idea – coincide con los mecanismos naturales del psiquismo humano.
Aceptando esta propuesta, volvemos a preguntar:
- Esto ¿tiene utilidad?
– Tiene la capacidad de coincidir con los mecanismos del pensamiento. El lector podrá juzgar su posible utilidad o perjuicio.

Una posición intermedia es la de una frase del pensamiento de las antiguas tradiciones sufíes, que dice: Cuando un pescado no tiene olor a podrido, no hay que echarlo al mar.
Esto implicaría que cuando huele mal hay que descartarlo, sin que todo lo establecido anteriormente sea malo.

domingo, 21 de agosto de 2011

ZIZEK “LAS CARTAS OCULTAS DE LA IDEOLOGÍA” (1) - Una idea que marea las convicciones habituales -


“El verdadero objetivo de la ideología es la actitud que exige, la congruencia de la forma, el hecho de que “continuemos caminando lo más derecho posible en una sola dirección” (2); las razones positivas que la ideología da para justificar esta demanda – hacer que obedezcamos la forma ideológica – figuran únicamente para encubrir este hecho: el plus-de-goce propio de la forma ideológica en cuanto tal.”
El autor incorpora la noción de Jon Elster de “estados que son esencialmente subproductos”.
Estos implican situaciones que no tienen sentido por sí mismas sino porque producen efectos secundarios (Subproductos):
“De una serie de ejemplos ideológicos que Elster evoca, tomemos la justificación que da Tocqueville al sistema del jurado: “Yo no sé si un jurado es útil para los litigantes, pero estoy seguro de que es muy bueno para aquellos que tienen que decidir el caso. Lo considero uno de los medios más eficaces de educación popular de que la sociedad dispone.”
[...] “es decir, en cuanto los jurados se den cuenta de que los efectos judiciales de su trabajo son nulos y que el verdadero objetivo de su trabajo es el efecto que éste tenga en su espíritu cívico – su valor educativo – este efecto educativo se va al traste.”
[....] “Es como si Descartes, en el pasaje citado, nos estuviera dando, quizás por primera vez, la pura forma de esta paradoja ideológica fundamental: lo que realmente está en juego en la ideología es su forma, el hecho de que sigamos avanzando lo más derecho que podamos en una sola dirección, que sigamos hasta las opiniones más cuestionables una vez que hayamos tomado una decisión al contemplarlas...”
[....] “Los sujetos ideológicos, “viajeros perdidos en la selva”, se han de ocultar el hecho de que “fue probablemente el azar el que los determinó ante todo en su opción”; han de creer que la decisión que han tomado esta fundamentada, que los conducirá a su Meta. En cuanto perciban que la verdadera meta es la congruencia de la actitud ideológica, el efecto es contraproducente.”
[....] “Revelaría que la ideología sirve únicamente a sus propios objetivos, que no sirve para nada – que es precisamente la definición lacaniana de jouissance (3).”
Podemos ver que Zizek plantea que la ideología funciona inconscientemente como un factor de congruencia lógica del sujeto mismo.
El que llegue a ver este sostén del sujeto como la causa esencial de un camino ideológico no podría seguir viviendo, caería en la disolución de su pensamiento. Salvo.... que pudiese tener una ideología del sostenimiento del sujeto en su ideología, como quien dijese: En algo hay que creer.
(1) El sublime objeto de la ideología. Slavoj Zizek. SXXI Editores.
(2) Cita de Descartes.
(3) Jouisance. Plus-de-Goce. Subproducto del hecho en sí, de la creencia ideológica en sí misma. Algo que va más allá de la ideología en sí misma.

domingo, 23 de enero de 2011

ENTRE LA POLISEMIA Y EL PENSAMIENTO ÚNICO. CIENCIA, IDEOLOGÍA Y PODER.


¿Cuál es la cuestión de fondo entre la polisemia y el pensamiento único?
¿Cuál es el mensaje que nos dan el poeta colombiano León de Greiff y el portugués Fernando Pessoa, cuando usan múltiples seudónimos a lo largo de su obra, en que cada uno corresponde a un personaje diferente y todos parecen integrarse en la personalidad del poeta?
¿Por qué las verdades relativas y las absolutas son colocadas por algunas instituciones creadoras de ideologías, como una oposición esencial en la vida de los humanitos?
¿Qué cuestión material hay en juego en todo esto?
Desde el punto de vista del psicoanálisis, especialmente expresado en la teoría del significante de Jacques Lacan, el sentido de la realidad está determinado por la forma en que se combina una ruedita de significantes, que se halla en cambio permanente.
Desde esta concepción podríamos responder que la idea absoluta al considerar un sentido único de la realidad tiene como objetivo el ejercicio de un poder.
¿También lo tiene la concepción psicoanalítica del significante? Indudablemente en ella también se ponen en juego mecanismos de poder, aunque la diferencia en este caso es que se basa en una argumentación científica, mientras en el anterior la argumentación es ideológica o de fe.

martes, 4 de enero de 2011

LA BELLEZA EN LA HISTORIA DE LAS IDEAS. PLATÓN Y SAN AGUSTIN


Opuesta a la concepción platónica de la belleza, entendida como un paso hacia la elevación de las ideas, para el cristianismo la belleza física es tentación y el erotismo es caída.
En palabras de San Agustín, la tentación lleva al hombre hacia las nieblas y vapores del cenagal de la concupiscencia.
En las Confesiones, recordando sus años mozos, dice el obispo de Hipona: “El amor y el ser amado se me proponían como una cosa muy dulce, cuando en realidad venían a ensuciar la clara fuente de la amistad y a enturbiar su candor con el barro de la lascivia”.
Desde el punto de vista del psicoanálisis, y más allá de las disquisiciones sobre la naturaleza de la belleza a lo largo de la historia del conocimiento, esta sensibilidad particular del Santo Obispo de Hipona, es característica de los conflictos inconscientes de la neurosis.
En cuanto a las concepciones, podemos ver en esta oposición un ejemplo de cómo suelen ser utilizadas como base de las ideologías.
En nuestro libro de próxima aparición en formato e.book, Amor y Temblor, Psicoanálisis de la vida erótica, ofrecemos una lectura psicoanalítica del tema.

sábado, 23 de octubre de 2010

RELATIVISTAS, ABSOLUTISTAS


Creo que está montado un guirigay entre los pensamientos absolutos y los relativos, donde los absolutistas acusan a los relativistas de que les da lo mismo cualquier cosa, y los relativistas acusan a los absolutistas de lo mismo pero al revés, vale decir de ser de verdades fijas.
La pregunta es:
¿Cuáles son las ideologías en juego en las dos posiciones?
La realidad en un grupo humano es una convención inconsciente. De eso no nos podemos escapar, por más relativistas que queramos ser hemos de someternos al carácter absoluto de este pacto social.
De otro lado, el pacto está sometido inevitablemente a un procesamiento de transformación, que tampoco es evitable.
¿Producir confusión? ¿Producir fijeza?
¿Qué tiene que aportar el punto de vista psicoanalítico?