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lunes, 4 de febrero de 2019

PAZ GUERRA. ¿PARAQUELLAS?






“Pecos Bill, lo digo yo, fue el vaquero más auténtico que existió. Cuando estaba medio muerto, pegó un tajo en el desierto y ese día el Río Bravo allí nació”.
(Cancionero popular).

Lo que queremos decir con la palabra ´paraquellas´ es que se impone un interrogante sobre el sentido cultural y mental de la paz y de la guerra. ¿Para qué ellas?.

El poeta determina la realidad.

Nuestra propuesta consiste en pensar la psique del ser humano desde el punto de vista de que el ser humano es un poeta inconsciente.
Que sea inconsciente, no significa que la cuestión sea menor sino por el contrario, mayor, porque el inconsciente determina el sentido que la consciencia tiene de la realidad. El poeta determina la realidad.   

Cuando se reprime el poeta surge la violencia.

Cuando se reprime el poeta, surgen tendencias violentas. No niego la presión de lo social, por el contrario, la considero en sus dos dimensiones, material y psíquica, los dos aspectos en que se conforma la realidad, según Freud.

El ser poeta del hombre, en el fondo significa que nuestra visión del mundo, como un poema que se escribe permanentemente, cambia todo el tiempo; por lo que al cerebro humano sólo le quedan dos posibilidades, encontrar la música de este flujo permanente o tratar de paralizarlo mediante la violencia.

Todo intento de frenarlo es ya en sí misma violenta, porque se detiene un movimiento material de la naturaleza del sujeto.



La actitud violenta está siempre buscando detener el movimiento del interior del sujeto, debido a que la persona siente vértigo, como si se sintiera como los marineros de Colón, que temían caer por una gran catarata sin fondo.

¡Quieto parado! Lo que mueve al violento.

Lo que mueve al violento es el intento de cambiar al mundo de un tajo. Supone que, mediante una orden suficientemente intensa, va a hacernos caso: ¡Quieto parado! como dicen los hermanos ibéricos, con todo mi respeto.

Pero la idea, a mi entender, está equivocada, la violencia puede someter, pero no convencer. Querer romper la idea es lo que mueve al violento. Para conseguirlo, algunos llegan a unas prácticas sin nombre.

Esta diferenciación puede tener una utilidad psicológica.

La seguridad que busca el violento.

Pongamos el ejemplo de un sujeto que en sus primeros días sufrió un trauma emocional tremendo. Su madre o quien ocupaba esa función de atraer al pequeño hacia el mundo humano, lo abandonó, por la razón que fuera, dejando su vida invadida por el sentimiento de que nadie lo quiere.

¿Qué haríamos nosotros si estuviéramos en esa situación? Agarrarnos a un clavo ardiendo, vale decir, lo que pudiéramos.
Cuando alguien siente que no es querido en este mundo, queda como flotando sin tener ningún lugar.
Esto puede llevar hasta la desesperación, por lo que su mayor anhelo será hallar algo que no se mueva, ¡por el amor de Dios!; lo que sea con tal de que pueda sostenerme en este mundo.

Fobia al poeta.

La fobia al poeta se debe a que el poeta, por esencia, es movimiento permanente.

Una experiencia es traumática cuando trastoca el pensamiento. Esta es una experiencia desgarradora, porque interrumpe el conocimiento del amor más primario.

Si sigue a partir de allí en línea recta, tendremos una persona afectada por una fobia inconsciente. ¿Cuál sería el miedo de este fóbico? 

Tiene miedo, evidentemente, a lo que se mueva. Quiere y procura tener un modo de parar el mundo para sentirse seguro.
Como en aquel graffitti de los años sesenta, escrito en un bar de Londres, que decía: “Paren el mundo, me quiero bajar”.  



domingo, 28 de abril de 2013

MÁS CARO EL REMEDIO QUE LA ENFERMEDAD.


DOS TEMAS: LA PAZ EN COLOMBIA Y LA LEGALIZACIÓN DE LAS DROGAS.


En su libro de reciente publicación, Drogas, prohibición o legalización. Una nueva propuesta, el autor Ernesto Samper Pizano, ex presidente de Colombia, opina que la política de represión de las drogas hace varias veces más daño que la drogadicción que pretende combatir.

Dice que sólo razones políticas pueden explicar que sigan adelante con estas acciones en lugar de las de prevención y sitúa directamente esta política dirigida al interés en sostener un instrumento de intervención internacional.

Este ensayo que posiblemente será objeto de debate da argumentos serios en forma de investigaciones científicas e históricas para sostener esta planteamiento..

Los dos temas antes dichos son claves para la redención socio económica de  este país, baldado debido a ellos, y el momento de llevar a cabo estas dos acciones de gobierno es, a mi modo de ver, ahora.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Raimon Panikkar 26 de septiembre de 2008


“La belicosidad no es monopolio de la cultura tecnocrática, aunque la agresividad competitiva sea una especialidad moderna.
Qué hay, o qué ha habido en el hombre histórico que ha creado la guerra como una institución.
Qué confianza puede tenerse en una sociedad de Estados que gasta, por término medio anual, 30.000 dólares por soldado y 500 por estudiante.
Cuando nos percatamos de que el hombre prehistórico, que se sentía amenazado por la naturaleza, ha dado nacimiento al hombre histórico, que ha terminado poniendo en peligro la vida del planeta, debemos cuestionarnos sobre el mismo proyecto “hombre histórico” y echar mano de su experiencia de seis mil años.”