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domingo, 23 de agosto de 2015

LO QUE RETORNA EN LO REPRIMIDO.



El presidente de Venezuela, Maduro, no es fuerte en diplomacia, hasta da vergüenza ajena, pero, qué le vamos a hacer, dice la verdad que es lo que importa.
Cuando los funcionarios de fina retórica de los centros del poder dicen que sus acusaciones son ridículas, eso no hace que dejen de ser verdaderas.

Los funcionarios hegemónicos saben sostener una estrategia de discurso - se pasaron la vida haciendo estudios de estrategia - y está en su recorrido la experiencia del manejo del poder; pero la más elegante negación de la verdad no hace que sea verdadera.

No podría ser de otra manera ya que el trabajo de reprimir una representación es ya un monumento de la idea. De un modo sencillo basta con  cambiar un sí por un no para acertar en lo que esconde el discurso de la falsedad.
Como si quisiéramos cubrir de cera un objeto incómodo, la forma de su envase va a mostrar aquello que oculta. La funda de una espada tiene semejanza con la espada. La sonrisa almibarada que oculta el odio y la agresión se delatan en su exceso de miel.

domingo, 11 de septiembre de 2011

CREACIÓN PERPETUA Elegir en qué creer o romper el juguete.


* Cuando lo honesto es perverso y la psicosis es normal. Slavoj Zizek (Lacanian Ink, Enero 2000):
“Hoy en día, cada vez más, el propio aparato cultural-económico, para reproducirse en las condiciones de competitividad del mercado, no sólo necesita tolerar sino directamente fabricar efectos y productos cada vez más fuertes e impactantes. Baste recordar las recientes tendencias en las artes visuales: ya han pasado los días en los que teníamos simples estatuas o cuadros enmarcados –lo que tenemos ahora son exposiciones de los propios marcos sin pinturas, exposiciones de vacas muertas y de sus excrementos, vídeos del interior del cuerpo humano (gastroscopias y colonoscopias), inclusión de olores en la exposición, etc., etc. (Esta tendencia lleva a menudo a la confusión cómica, cuando una obra de arte es confundida con un objeto cotidiano o viceversa. Recientemente, en la Potsdamer Platz, el sitio de construcción más grande de Berlín, el movimiento coordinado de docenas de grúas gigantescas se escenificó como una representación artística –indudablemente percibida por muchos transeúntes desinformados como parte de una intensa actividad de construcción... Yo experimenté la confusión opuesta durante un viaje a Berlín: advertí que a los lados y en la parte superior de las avenidas principales había larguísimos tubos y cañerías azules, como si la intrincada telaraña de los tubos del agua, el teléfono, la electricidad, etc., no estuviera oculta bajo tierra sino expuesta al público. Mi reacción fue, por supuesto, que se trataba probablemente de otra de las representaciones de arte postmoderno cuyo objetivo era, en aquel momento, hacer visibles los intestinos de la ciudad, su oculta maquinaria interna, en una especie de equivalente de la exhibición en vídeo de la palpitación de nuestro estómago o de nuestros pulmones –sin embargo me equivocaba, ya que unos amigos me señalaron que lo que yo veía era simplemente parte del mantenimiento y la reparación habituales de la red subterránea de servicios). Aquí, una vez más, como en el ámbito de la sexualidad, la perversión ya no es subversiva: los excesos impactantes son parte del propio sistema, el sistema se alimenta de ellos para reproducirse a sí mismo.” *
A partir de la producción del concepto de inconsciente se ha descubierto que los objetos son una producción de la mente. Esto nos aleja de la ingenuidad de la infancia cultural, abriendo el espacio de un renacimiento del sentido, corriendo al mismo tiempo el riesgo de desencadenar una actitud cínica de desprecio respecto de cualquier realidad.
Se trata de la función de la creencia.
Si todo da lo mismo mejor es ser inteligente, decía nuestro Grupo Cero joven en la Buenos Aires de los 70, a través del cual el psicoanálisis porteño nacía a su mayoría de edad.
Pasada su aplicación inicial de levantar la represión de una moral impuesta como verdad absoluta, se entendió la represión como una función necesaria para que el sujeto pudiese tener alguna realidad.
Lo que era reprimido desde una base moral podía ahora ser objeto de elección como forma de realidad.
Como en el antiguo dicho derviche: Los pescados que no tienen olor a podrido no hay que arrojarlos al mar, se establece un tiempo cíclico por el que venimos con una moral heredada por educación que cuando somos adultos podemos cotejar con las conclusiones de la propia experiencia. Entonces algunas conclusiones coincidirán y serán conservadas; otras se opondrán y serán descartadas; otras aún tendrán puntos de acuerdo y de desacuerdo y serán modificadas.
Se vio que la represión era un mecanismo de selección, no una condena y a partir de allí era posible elegir una realidad en la que creer. Había nacido la creencia por libre elección.
La interpretación psicoanalítica era el médium de esta transformación, un sistema de lectura de lo inconsciente.
Ser inteligentes entonces era elegir una realidad conveniente a la naturaleza humana deseante vale decir algo que pueda ser deseado, una creencia en el arte, en la poyesis, la creación.
Allí Menassa planteó que el inconsciente está estructurado como poesía, una idea notable.
¿En qué podemos creer cuando se ha dejado de creer en los principios establecidos por una moral? – En la creación perpetua.
Esto se sostiene a partir de la tesis de Freud que el sujeto está basado en el deseo inconsciente, desarrollado por Lacan en su teoría del significante.
En la post modernidad a la que se refiere Zizek se ha confundido la caída de la guía moral (caída que abre el espacio de creación de realidad), por la fiesta loca de tirarse las cosas a la cabeza en un entusiasmo libertario.
En lugar del si todo da lo mismo mejor es ser inteligente, un: si todo da lo mismo rompamos el juguete.
Está sobre el tapete elegir entre la depresión producida por la nostalgia del objeto absoluto expresada en la destrucción del mundo, o la vida como creación de realidad.
Al arte post moderno de la caída de los símbolos, debiera proseguir el de la elección de realidad.
* Cuando lo honesto es perverso y la psicosis es normal. Slavoj Zizek (Lacanian Ink, Enero 2000)

domingo, 12 de junio de 2011

LA IDEALIZACIÓN DE LA PSICOSIS: Lucidez por falla de represión inconsciente. Determinismo y libertad.




Entre otras cosas, en la psicosis falla la represión.
En el discurso del psicótico encontramos una lucidez extraordinaria debido a que el inconsciente no halla resistencias para manifestarse.
Eso lleva a veces a la idealización de la psicosis como una forma de libertad que se opone a la represión.
El levantamiento de la represión puede ser una virtud, como se aprecia en la superación de los conflictos de la neurosis, productora de confusiones, temores y bloqueos del pensamiento, permitiendo la manifestación de lo inconsciente; pero en la psicosis tiene el hándicap de que no permite el funcionamiento del yo como productor de unidad en la personalidad.
El Yo lucha por sostener una relativa unidad en el pensamiento. Si todos los contenidos inconscientes se manifestaran al mismo tiempo, se fragmentaría el sujeto.
Es necesaria esta síntesis imaginaria que permite sostener ilusiones.
La libertad que se adjudica a la psicosis cuando se la idealiza, supone un sujeto liberado del determinismo.
En efecto, la libertad ha sido considerada como una noción puramente ideológica por filósofos como Nietzsche y Spinoza.
Nietzsche consideró que ver un sujeto dotado de libertad es “una metafísica de verdugos”. Se le dice que es libre para hacerlo responsable. Dice este pensador que no se pueden superar las causas de la conducta: “El que niegue el determinismo es un tonto, el que lo sienta está loco”.
Estamos sometidos a lo que nos determina, negarlo intelectualmente es ser tonto. Sin embargo no es posible sentirlo, percibirlo en uno mismo, por eso quien lo siente está loco. Estos son para él los límites de la libertad.
La ilusión es necesaria para el sujeto, pero sentir que es una ilusión y no una realidad es locura.
También lo decía Borges a su manera:
“No sé si existe el libre albedrío. Prefiero pensar que sí, que no soy el resultado de un encadenamiento infinito de causas”.
Sentía la ilusión, no era un loco; pero daba a entender que podía estar determinado, no era tonto aunque le ilusionara tener libertad.
Spinoza criticaba la ideología de la libertad diciendo:
“Sólo viene de la ignorancia que tenemos de las causas de nuestros actos, desde luego todo está determinado.”

lunes, 5 de octubre de 2009

COMO SALIR DE UNA DEPRESIÓN CRÓNICA


¿Con medicación?
¿Con cambios de conducta?

Estas dos son medidas que pueden útiles para calmar los síntomas, pero la base es tratar la causa.

Hay por lo tanto:

1. Medicamentos que mejoran los síntomas.
2. Tratamiento de la causa.

Vamos entonces a ver cuál es la causa de la depresión.

La causa de la depresión

La depresión es una falta de deseo. Cuando se han vivido situaciones frustrantes de gran intensidad y por tiempo prolongado, el sujeto tiene un sentimiento de frustración que se manifiesta con una caída del estado de ánimo.

Esto siempre tiene una causa. Dejando de lado las situaciones de tiranía de la necesidad, las causas psíquicas de la depresión deben investigarse, y pueden investigarse de manera que se conviertan en un cambio de posición del sujeto en las formas de reaccionar que lo llevan a la represión del deseo.
Como suele decirse, de ilusión también se vive y en última instancia la causa psíquica de la depresión es una falla en la posición que toma el sujeto hacia el deseo, que va produciendo un efecto de represión sobre el mismo.

Cuando me frustro porque fracaso en una situación de la vida, por una parte me siento naturalmente frustrado y por la otra también estimulado, por el aprendizaje que hallo respecto a lo que me ha hecho fallar, lo cual se convierte en una nueva capacidad para llevar adelante mi vida.
Si no desarrollo esta capacidad de aprender del error voy entrando en el camino de la depresión.

Aprender es vivir

En última instancia nuestra capacidad para desear es nuestra capacidad para aprender - independientemente del éxito o del fracaso de nuestros emprendimientos – y nuestra capacidad para aprender es aprender a vivir.
En aprender se cifra la vida misma. Aprender es gozoso y deseante porque, en nuestro modo de ver, es aprender es vivir.